Cuando este pasado 2024 España se alzó con la cuarta Eurocopa de su historia, un periodista paró a uno de los protagonistas de la selección, Álvaro Morata. Y este, en su agradecimiento a las personas que lo habían apoyado para llegar hasta donde estaba, mencionó a Bojan Krkic. Curiosamente, por redes sociales, una gran parte de la gente se preguntaba quién era. Puede que ahora el nombre no suene, pero es un jugador con muchos logros en su palmarés desde una temprana edad. En palabras del propio presidente del Fútbol Club Barcelona Joan Laporta, era portada en todos los periódicos en el momento en que empezó a despuntar. Y, aunque muchos le perdieran la pista, nunca dejó de brillar en el terreno de juego. De hecho, tal día como hoy (22 de abril), cuando Bojan jugaba en la Bundesliga, se convirtió en el primer jugador español en marcar en las cuatro grandes ligas europeas (española, italiana, inglesa y alemana). Sin embargo, unos pocos sí lo ubicaban, aunque en su mayoría solo decían de él que era un exfutbolista que había escrito un libro contando su historia. Y, a estos últimos, razón no les faltaba. Porque, como el propio Bojan recoge en Controlar lo incontrolable, no ha querido contar su historia como jugador, sino que es un relato de otra parte de él, que busca dar constancia de todo lo que no se ve cuando eres una persona que ha llegado a la esfera profesional del deporte por antonomasia, el fútbol. A lo largo de siete capítulos, el futbolista explica de primera mano, apoyándose en personas relevantes de su vida (sus padres, compañeros de vestuario, entrenadores, fisioterapeutas y hasta su psicoanalista), toda su trayectoria desde que empezó a tocar un balón en el fútbol base, llegando a ser uno de los jugadores más jóvenes en debutar con el primer equipo del Barcelona, hasta el día en que dejó el fútbol porque, como él afirma, ama ese deporte. También da a la impresionante montaña rusa de emociones que puede experimentar una persona que, como Bojan, llega a un mundo tan expuesto a la audiencia, y, al tiempo, tan cerrado en sí mismo. Un territorio desconocido al que, como él muchas veces insiste, se llega sin un manual de instrucciones que ayude a discernir qué es lo mejor o no. Y mucho menos si esto se lleva al plano del bienestar emocional, psicológico. Porque se está expuesto a las alabanzas, pero también a las críticas. Y eso afecta profundamente a una personalidad sensible, mucho más si se es tan joven y se va con una actitud humilde y unos buenos valores adquiridos desde la infancia. Y también hay dificultades puramente físicas, como las lesiones que te paralizan la carrera durante un lapso temporal más o menos largo. De eso también da fe esta historia. Controlar lo incontrolable es un testimonio a corazón abierto. Durante unas 200 páginas, Bojan ofrece la oportunidad de acompañarlo a través de los diversos pasajes de su vida. Permite ir de su mano en los momentos claves de su carrera: en los más difíciles, en los oscuros y dolorosos, aunque también en los felices, porque, tal y como él asevera con orgullo, nunca se ha rendido y ha enfrentado lo que le ha venido con actitud y una sonrisa. "No hay mayor victoria que ser capaz de sortear todas las dificultades" concluye el futbolista en su libro. Y estás últimas palabras de cierre son el resumen perfecto de qué encontrar en un relato 100% honesto y recomendable con el que, en algún pasaje u otro de la historia, el lector será capaz de identificarse, ya sea personalmente o porque se pone en la piel del jugador al identificarse las realidades que expone. Personalmente, como seguidora de Bojan desde su inicio en el Barça, pasando por Italia, Inglaterra, Holanda, Alemania, Canadá y Japón, este libro es un regalo que me ha permitido conocer a una persona, que no solo jugador, a quien iro. Me hubiera encantado poder sentarme cara a cara con él para que me relatará todo esto de viva voz y habría sido un verdadero placer poder disfrutar de ese momento. Con Controlar lo incontrolable, Bojan nos permite a todos los amantes del fútbol conocer, como si tuviéramos la oportunidad de que nos lo contara personalmente, todos los entresijos que rodean ese mundo tan reconocido y tan poco conocido. Ojalá más personas tuvieran el coraje de abrirse así y que cada vivencia, por pequeña o grande que fuera, proviniera de un personaje público o de alguien completamente anónimo, sirviera de ejemplo para el resto. Por el momento, Bojan nos da entrada a su mundo gracias a Controlar lo incontrolable. No es la primera vez que lo he leído, tampoco será la última.